Tras años de silencio, represión, invisibilización y censura; años de lucha imparable, salir a las calles, reclamar y levantar la voz, el cuerpo de la mujer sigue siendo un territorio político tratado de ser conquistado por varios. Si bien se puede decir que, poco a poco se está ganando espacios físicos y digitales, queda un largo camino por recorrer. 

Esta campaña se realiza en el marco de la XII edición del festival, donde el foco se coloca en la mujer, sus vivencias y experiencias en la sociedad patriarcal en la que aún se encuentra, tanto como personaje en la pantalla, como persona detrás de la cámara ocupando cualquier cargo. Esta se enlaza a la sección FOKUS: LIBERAR LA IMAGEN, donde damos pantalla al placer y el deseo, la sexualidad y erotismo de la mujer, la búsqueda del orgasmo y de reconquistar su cuerpo que por tanto tiempo ha sido tapado, objetivizado y fetichizado. 

DERRIBAR EL ÁRBOL 

CON FUEGO DE SU PROPIA LEÑA

Igual que el punk usó las imágenes y los himnos de la monarquía para resquebrajar la tradición desde sus propios símbolos, María José García Piaggio, Lara Pillado Matheu y Alejandra Morote Peralta han tomado algunas visiones masculinas de la sexualidad femenina para intervenirlas y hacer brotar de ellas una mirada que remece lugares comunes adoptados por el patriarcado para interpretar nuestros cuerpos.

Lo más interesante del gesto es que, el hecho de apropiarse de estas imágenes para subvertir sus supuestos desde dentro, es una forma de decirles a los creadores: tú también eres el establishment. Es por eso que el gesto erosiona, desde el lado de género, incluso ciertas expresiones estéticas aplaudidas por su capacidad disruptiva.

El establishment es el sistema de protecciones mutuas generado por los integrantes de un grupo dominante que define, controla y pone las reglas. Y, en ese sentido, muchos artistas visuales, cineastas, músicos, escritores y hasta pornógrafos que se creían disruptivos o vanguardistas, en la cuestión de género, han sido (y son) el establishment. Polanski es el establishment. La Mataré de Loquillo, es el establishment.

 

Los videos y afiches de García Piaggio, Pillado Matheu y Morote Peralta –creados para el Festival de Cine Al Este—toman fragmentos de imágenes sacadas de la fotografía pornográfica para reescribirlas en una edición propia. Una de las piezas de video de esta serie superpone, a las imágenes editadas, la reescritura de una frase cliché:

 

Una dama en la calle, una señora en la casa y una puta en la cama.

 

Una –en la calle, una –en la casa, una –en la cama.

 

Una, una, una.

 

Parecen estar diciendo que fundar nuevos espacios no es suficiente, también hace falta corregir los espacios donde ya estamos presentes y que cuentan –nos cuentan—historias que contribuyen a la formación de identidades. La mirada predominantemente masculina en las industrias culturales es el establishment que ahora toca subvertir.

 

Y para eso, hay que reescribir. Así como ellas hicieron con la fotografía pornográfica, se puede reescribir los carteles publicitarios, los guiones, los criterios de belleza, las selecciones de los festivales, el balance en los desnudos, los parámetros de la moda, los textos críticos, etc.

 

O usar sus fragmentos como leña de un árbol en caída.

 

Ese reescribir o garabatear encima puede ser una provocación, una reivindicación o una burla. O puede ser lo que queramos… porque esa es la licencia de la verdadera creación, y eso es lo que sucede cuando las mujeres pasamos de solo ser personajes de ficción imaginadas por hombres, a ser autoras insertas en un cuerpo de autoras capaces de generar interacciones constantes que nos sostienen y nos respaldan –y no, como hasta hace muy poco, autoras sin pares en un mundo creativo predominantemente masculino.

Andrea Ortiz de Zevallos

Lima, mayo de 2021